El Estrés que Siente el Cuerpo
El Estrés que Siente el Cuerpo
No es solo cansancio: 5 señales que tu cuerpo te da y cómo yoga las transforma
¿Sientes ese nudo en el cuello que no se va, la mandíbula apretada sin razón o un cansancio profundo que el sueño no repara? Tu cuerpo te está hablando del estrés acumulado.
Recordemos que el estrés por sí mismo, no es malo, al contrario, es fundamental para nuestro óptimo funcionamiento, lo que sí se vuelve «malo» es vivir continuamente estresado y no aliviar los síntomas de tanto estrés al final del día.
¿Cómo identificamos que no hemos liberado los efectos del estrés? Algunos se presentan como:
1. El Caparazón Invisible: Tensión en Hombros y Cuello
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¿Por qué pasa?: Es un reflejo ancestral de «protegerse». Ante el estrés (una fecha límite, una preocupación, y muchas veces, historias mentales que nos hacemos de cosas que NUNCA pasarán), inconscientemente encogemos los hombros hacia las orejas, es como si quisiéramos esconder la cabeza. Los músculos se contraen y, al no soltarse, forman esos «nudos» dolorosos.
- Tu micro-práctica de yoga con enfoque somático (en 1 minuto): Siéntate o párate cómodamente. Lleva tu atención suavemente a tus hombros. Sin forzar ningún movimiento, pregúntate: «¿Están más cerca de mis orejas de lo necesario?». Permite, muy lentamente, que respondan soltándose hacia abajo y atrás, como si alas imaginarias se desplegaran en tu espalda. Respira hacia esa zona, imaginando que el aire calienta y ablanda la tensión con cada exhalación.
2. La Noche en Vela: Insomnio o Sueño No Reparador
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¿Por qué pasa?: Tu sistema nervioso está atascado en el modo «alerta» (simpático). La mente se dedica a rumiar lo pasado o proyecta lo futuro, liberando cortisol, la hormona que debería mantenerte despierta para «huir o luchar», no para dormir. El cuerpo no puede desconectar.
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Tu micro-práctica de respiración (en 3 minutos): Acostada en la cama, coloca una mano sobre tu pecho y otra sobre tu abdomen. Inhala lentamente por la nariz contando hasta 4, sintiendo cómo se expande tu abdomen. Aguanta la respiración suavemente por 1 segundo. Exhala por la boca, como si soplaras una vela, contando hasta 6. Siente cómo tu cuerpo se vuelve más pesado con cada exhalación. Repite 5 veces. Esto activa tu sistema de «descanso y digestión». Te regresa al presente = momento de dormir.
3. El Fuego que no Arde: Digestión Lenta o Malestar Estomacal
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¿Por qué pasa?: Cuando tu cuerpo está bajo estrés, desvía la sangre y la energía de funciones «no esenciales» como la digestión, hacia los músculos y el cerebro para la «emergencia». Esto ralentiza o altera todo el proceso digestivo, causando pesadez, hinchazón o molestias.
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Tu micro-práctica de auto cuidado consciente, soma (en 2 minutos): Antes de comer o cuando sientas malestar, siéntate y frota tus manos vigorosamente hasta generar calor. Colócalas suavemente sobre tu abdomen, justo debajo de las costillas. Cierra los ojos. Solo siente el calor de tus manos penetrando. Con cada exhalación, imagina que ese calor deshace la tensión interna, creando espacio para que tu cuerpo procese con calma. Es un gesto de profundo cuidado.
4. El Pavimento Roto: Irritabilidad y «Todo me Molesta»
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¿Por qué pasa?: No es tu personalidad, es tu nervioso sistema sobrecargado. Cuando estás constantemente en modo alerta, tus recursos de paciencia y tolerancia se agotan. El cerebro interpreta cualquier pequeño estímulo (un ruido, una pregunta) como una amenaza más, generando una respuesta desproporcionada de enfado o frustración.
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Tu micro-práctica de pausa consciente (en 60 segundos): Cuando sientas que la chispa de la irritación aparece, detente físicamente. Si estás de pie, siéntate. Busca con tu mirada 3 objetos de color azul o verde (colores calmantes) a tu alrededor. Nómbralos mentalmente («cojín azul», «planta verde»). Luego, toma una sola inhalación profunda y exhalación larga. Este mini-reseteo sensorial saca a tu cerebro del circuito de amenaza y lo ancla en el presente.
5. La Radio que no se Apaga: Mente en «Loop» o Ansiedad
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¿Por qué pasa?: La amígdala cerebral, tu centinela de alerta, está hiperactiva y secuestra tu atención hacia pensamientos repetitivos de preocupación. Es su intento (fallido) de resolver problemas anticipándose a ellos, pero solo genera ruido mental y agotamiento.
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Tu micro-práctica de yoga con enfoque somático, anclaje (en 2 minutos): Siéntate y presiona suavemente con tus dedos las puntas de tus dedos pulgares, uno a uno. Siente la textura, la temperatura, la presión. Luego, lleva toda tu atención a las plantas de tus pies. ¿Sienten frío o calor? ¿Cómo es el contacto con el suelo o los zapatos? Este simple cambio de foco, de la cabeza a las extremidades (proceso llamado «grounding» o enraizamiento), le da a tu mente un punto de apoyo en lo sensorial, interrumpiendo el ciclo de pensamientos.
¿Te ha parecido interesante?, ¿Te has sentido identificada con alguna? Estas señales son una invitación a escucharte. En mis clases online, te guío para descifrar este lenguaje corporal y convertirlo en calma duradera.
Te abrazo.
Sol.
